Por: Gabriela Godínez García
A pesar de las múltiples denuncias presentadas ante la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) por la venta de mieles adulteradas, los trámites burocráticos y los altos costos de los procesos legales han frenado las acciones concretas para detener este fraude.
La Asociación Ganadera Local de Apicultores de Guadalajara advierte que la crisis en el sector no es solo ambiental, sino profundamente económica. Mientras que el costo de producción de un kilogramo de miel orgánica ronda los 65 pesos, el mercado internacional y los acopiadores pretenden pagarlo entre 35 y 40 pesos. Esta drástica diferencia sitúa a los apicultores locales en un escenario de pérdida constante.
A esta crisis financiera se suma el engaño al consumidor. José Carlos Tapia Rivera, investigador del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSUR) de la Universidad de Guadalajara, señaló que en el estado de Jalisco existe una «falsificación burda» de la miel. Explicó que muchos de los productos comercializados son en realidad jarabes de glucosa de muy bajo costo, los cuales compiten de manera desleal contra la miel pura, cuyo precio real debería rondar los 200 pesos por kilo.
Sobre las consecuencias que estos productos falsos tienen en la salud humana, el especialista advirtió sobre los peligros del exceso de azúcares artificiales:
«Por el alto contenido de azúcares, el consumo de estos jarabes puede derivar en padecimientos como la esteatosis hepática, condición conocida comúnmente como hígado graso», detalló el investigador.
Tapia Rivera enfatizó que se trata de una competencia desleal. Los consumidores compran miel buscando sus propiedades nutracéuticas naturales, pero al adquirir estos sustitutos, se están llevando únicamente glucosa. «Es como vender agua con azúcar. Desde el punto de vista normativo, es ahí donde PROFECO tendría que actuar», sentenció.
Actualmente, Jalisco ocupa el séptimo lugar a nivel nacional en producción de miel, solo por detrás de los estados que conforman la península de Yucatán. La región cuenta con la latitud y las condiciones climáticas idóneas para mantener buenas temporadas de cosecha, un potencial que se ve amenazado por el mercado de productos adulterados.
Recomendaciones para el consumidor:
Dada la dificultad de detectar el fraude a simple vista o en casa, la mejor estrategia es la prevención al momento de realizar la compra:
Compra a apicultores locales de confianza: Es la forma más segura de garantizar la calidad del producto y, al mismo tiempo, apoyar la economía local.
Revisa detenidamente la etiqueta: Busca mieles que especifiquen su origen botánico (por ejemplo, miel de azahar o miel de mezquite) o su origen geográfico. Desconfía de etiquetas genéricas como «miel de flores» que no especifiquen su procedencia.
Evita precios irrealmente bajos: La miel pura tiene un costo de producción elevado. Si el precio es demasiado bueno para ser verdad, es altamente probable que sea un jarabe adulterado.
Busca avales oficiales: Prioriza los productos que cuenten con certificaciones de calidad o denominaciones de origen.
