La autora lanza una colección de 21 cuentos que buscan romper con el silencio emocional y ofrecer un acompañamiento personal a través de la narrativa breve.
Gabriela Godínez García
En un mundo donde la inmediatez suele desplazar a la introspección, la escritora Sandra Leguel propone un alto en el camino con su más reciente obra titulada «Confesionario». A través de una compilación de 21 relatos, Leguel invita a los lectores a un ejercicio de honestidad brutal, donde la ficción sirve como vehículo para reconocer las verdades que solemos callar.
El título, que se desprende del primer cuento del volumen, funciona como una declaración de intenciones. Según la autora, el libro busca «atrapar» al lector para que este enfrente sus propias circunstancias a través de los personajes. «La intención es que te identifiques, que lo hagas propio y que desarrolles tu historia personal a partir del detonador de cada personaje», explicó en una entrevista reciente.
Para la escritora, la elección del género breve no fue casual. Asimismo define el cuento como una herramienta contundente y precisa, capaz de generar un impacto que no termina cuando se lee la última palabra.
«El cuento no se acaba cuando lo terminas de leer porque lo hiciste propio; se desarrolla a través de tus recursos y de tu contexto», señaló la escritora, enfatizando que la brevedad permite dar un «golpe preciso» a la conciencia del lector.
Uno de los pilares fundamentales de «Confesionario» es su enfoque en la experiencia femenina. La obra nace como un «parteaguas» en la carrera de Leguel, representando el reto superado de consolidarse como escritora y el compromiso de dar voz a las emociones que históricamente se les ha enseñado a las mujeres a silenciar.
El libro es, en esencia, un llamado a que los personajes internos que habitan en cada mujer afloren, sean reconocidos y, eventualmente, sanados. Por lo que es enfática al aclarar que su obra no busca la crítica, sino el acompañamiento.
La gestación de la obra tomó cerca de dos años: 18 meses de escritura y otros siete meses de riguroso trabajo editorial. Este tiempo fue clave para cuidar la claridad del mensaje y asegurar que la profundidad de los temas tratados —dolor, pena y transformación— llegara al público, especialmente a los jóvenes, de una manera empática y constructiva.
Con «Confesionario», Sandra Leguel se posiciona como una voz que no teme explorar la vulnerabilidad, entregando una herramienta de transformación que busca ajustar perspectivas y sanar heridas a través del arte de contar historias.
